
Última actualización: 04/05/2012
"Participamos en una tragedia, en una comedia sólo miramos"
(Aldous Huxley)
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Actualmente el derrumbe del mundo obrero tradicional está afectando a las personas que habían encontrado allí elementos para su construcción identitaria. El individuo desempleado no sólo no dispone de trabajo sino también ha perdido algo que tiene que ver con sentirse útil, con el hecho de tener un lugar social. Paralelamente, el trabajo se sitúa en el centro de cualquier proceso de inclusión social tanto si se trata de jóvenes como de mujeres, parados de larga duración, ex drogodependientes, enfermos mentales o perceptores de una renta de inserción. Diferentes voces apuntan a que la caída de la autoridad ha promovido que el mercado de trabajo ocupe el lugar de un nuevo amo que regulará los vínculos sociales. La transformación de los cauces de acceso y permanencia en el mercado de trabajo está generando profundos cambios en los modos de socialización a él vinculados y la integración por el empleo cobra renovada importancia justo en el momento en que ésta se desregula