
Última actualización: 04/05/2012
"Participamos en una tragedia, en una comedia sólo miramos"
(Aldous Huxley)
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La caracterización que aquí se brinda del acompañante permite entender su figura como la de quien, en el marco de una estrategia clínica, viene a ocupar, ante el paciente, el sitio de alguien y de algo que faltó. Hay una ausencia, pues, que el acompañante soporta y a la que, denunciándola al prestarle el cuerpo, ayuda a reconfigurar y a transformar en materia de trabajo. Ese alguien y ese algo son la familia y la sociedad. Pero si bien, el acompañante terapéutico viene a ocupar un sitio vacante, carenciado, no es su posibilidad ni es su función aportar literalmente lo que en su momento no fue brindado. Lo perdido es irrecuperable. Pero lo que no puede ser recuperado, nos dicen las autoras, puede, en cambio, ser suplido. Donde no hay reposición puede haber recomposición
La sorprendente extensión de los trastornos del límite ha desvelado la poca consistencia de una clínica anclada en la rigidez diagnóstica de las “estructuras clínicas” y ha obligado a la clínica del sujeto a tener más en cuenta los procesos de construcción de la subjetividad, de la inscripción de la [...]
ver másRealidad, interacción y cambio psíquico” es un libro muy recomendable, una continuación necesaria para quienes disfrutaron con “La práctica de la psicoterapia relacional. El modelo interactivo en el campo del psicoanálisis”. Impacta por el mensaje que se desprende de él: el psicoanalista es responsable éticamente de transmitir a los profesionales [...]
ver másPara el psicoanalista, es una experiencia subjetiva, de relación y clínica, inolvidable poder disfrutar, en algunos momentos raros y privilegiados, de una feliz coyuntura de afecto, fantasía y pensamiento que les permite a él y a su paciente conocer a fondo y correctamente lo que está ocurriendo entre ellos. Hace [...]
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